Ubicada entre Valencia y Alicante, esta finca de 97 hectáreas es un terreno único, rodeado de un entorno natural impresionante. La propiedad cuenta con dos edificaciones: una casa principal y una más pequeña situada en una zona boscosa, ofreciendo tranquilidad total en medio de la naturaleza. Aunque en el pasado la finca estuvo clasificada como urbanizable, actualmente está en proceso de reconversión a un estado rústico debido a la falta de viabilidad para desarrollos urbanos.
El terreno cuenta con algunas terrazas agrícolas, aunque no se está cultivando a gran escala. Además, la propiedad tiene acceso a depósitos de agua llenos y es autosuficiente en términos de energía, utilizando un sistema de energía solar. Si bien no se crían animales actualmente, el terreno tiene un gran potencial para diferentes usos agrícolas o recreativos.
La propiedad se encuentra a unos 5-6 kilómetros de la aldea más cercana, lo que ofrece un entorno aislado y tranquilo, pero al mismo tiempo tiene excelente accesibilidad gracias a una red de carreteras renovadas y a la proximidad de una estación de tren de alta velocidad (TGV) que conecta con las principales ciudades como Valencia.
El terreno tiene un gran potencial para aquellos interesados en desarrollos futuros, aunque se reconoce que no es un terreno de alta gama sin trabajos significativos. Además, la opción de volver a clasificar la propiedad como rústica podría afectar tanto su valor como los impuestos que se deben pagar. La finca sigue siendo una inversión atractiva por su ubicación, accesibilidad y las posibilidades que ofrece para su reconversión o explotación en el futuro.